Actualmente las edificaciones verdes van ganando terreno frente a la construcción tradicional, pero para lograr dicha categoría se han de tener en cuenta varios factores, entre ellos, el relativo a las puertas de entrada al propio edificio.

Las puertas automáticas son un elemento clave a la hora de que los edificios alcancen los estándares de sostenibilidad deseados. La Federación Europea de Puertas y Cerramientos (E.D.S.F) ha desarrollado recientemente el llamado “Calculador de Energía”, gracias al cual se explica el enorme impacto que tienen las puertas automáticas sobre la eficiencia energética de los edificios, impacto que generalmente no es conocido ni por los organismos de Certificación Green Building (organización sin ánimo de lucro que promueve la sostenibilidad en el diseño, construcción y funcionamiento de los edificios), ni por los propietarios de los edificios.

Según recientes datos de la EDSF, la inversión derivada de la instalación de puertas automáticas es mínima, es decir, puede suponer tan solo un 2 o un 3% de la inversión total del edificio, siendo uno de los elementos menos costosos si lo comparamos con el resto de elementos aislantes del edificio. Sin embargo, el uso de este tipo de puertas supone un gran impacto en lo referente al ahorro energético, y por tanto en la minimización de emisiones de CO2 al medio ambiente.

¿Cómo puede ayudar una puerta automática en términos de sostenibilidad?

Las puertas automáticas además de ayudar en la conocida accesibilidad universal gracias a la rotura de las barreras arquitectónicas, son elementos indispensables en lo referente a la sostenibilidad.

Gracias al uso de este tipo de puertas se evitan enormes pérdidas de temperatura, tanto en invierno como en verano, pero para ello deben contar con unos sistemas de apertura y cierre cuyo funcionamiento sea correcto y cuyas normas o pautas de mantenimiento se cumplan de la manera más estricta posible. Por otra parte, es necesario que se cumplan también con los niveles de aislamiento pertinentes con finalidad de minimizar las pérdidas de temperatura a través de rendijas o a través de los materiales de las propias puertas.

Según el calculador de energía diseñado por la EDFS, se pueden hacer unas estimaciones acerca del posible sobrecosto energético derivado del uso de las puertas automáticas, especialmente en lo que respecta al gasto que tiene lugar en el momento de la apertura y el cierre de las mismas, pero no es este el único parámetro que se ha de tener en cuenta a la hora de evaluar el gasto energético de estos mecanismos, a saber:

  • Tipología del edificio y grado de estanqueidad del mismo.
  • Tiempos de apertura y cierre.
  • Tamaño de la puerta automática y grosor de sus hojas.
  • Tipología de la puerta (estanca, semiestanca o no estanca)
  • Número de ciclos anuales.
  • Coeficiente de transmisión de calor o rotura del puente térmico.

Mediante el cumplimiento de estas pautas se puede alcanzar la sostenibilidad deseada fácilmente, siendo las puertas automáticas elementos clave en la consecución de estos objetivos fijados.