Confort y ahorro energético no tienen por qué ser palabras antagonistas y más hoy en día donde existen diversas medidas que pueden llevarse a cabo para refrigerar las oficinas sin tener que incrementar el gasto energético.

Las oficinas suelen tener consumos energéticos muy elevados debido a la gran cantidad de horas que permanecen abiertas haciendo uso de equipos de aire acondicionado y refrigeración, luz artificial, ordenadores, impresoras, etc. En este contexto, existen diversas medidas que pueden llevarse a cabo para reducir estos consumos.

Cómo ahorrar en la factura eléctrica sin minimizar el confort

En primer lugar, hay que tener en cuenta una serie de datos orientativos para entender por qué no es conveniente bajar más de la cuenta la temperatura dentro de los edificios de oficinas:

  • Según el RITE (Reglamento de Instalaciones Térmicas en los Edificios), la temperatura adecuada para locales administrativos, comerciales y de pública concurrencia para los meses de verano está establecida en 26ºC.
  • La diferencia de un solo grado en los equipos de climatización supone un gasto o consumo eléctrico de hasta un 7%.
  • Una temperatura demasiado baja puede provocar la falta de confort, además de problemas de salud. Ambos problemas pueden derivar en un menor rendimiento laboral.

Una temperatura demasiado baja puede incurrir en pérdidas económicas debido al descenso de productividad de los trabajadores y al propio consumo de los equipos, pero se pueden adoptar una serie de medidas para minimizar el impacto derivado del uso del aire acondicionado:

  • Para ayudar a los equipos de refrigeración y evitar que trabajen en exceso, se pueden instalar toldos y persianas en los edificios, evitando gran parte de la radiación solar y reduciendo así la temperatura del interior.
  • Sustituir los equipos antiguos por otros más eficientes. Los aparatos, con los años, van perdiendo potencia, se vuelven menos eficientes y tienen que hacer un esfuerzo mayor para poder alcanzar la temperatura fijada. Por ello, es prioritario llevar a cabo el mantenimiento marcado por el fabricante. Pero en ocasiones, no es suficiente cumplir únicamente con las revisiones periódicas, y los equipos tienen que ser sustituidos por otros de nueva generación y con etiqueta energética de tipo A, que asegura un menor consumo.
  • Aprovechar la ventilación cruzada. Aprovechar las corrientes de aire naturales hace que el entorno de trabajo sea más agradable y reduce la factura eléctrica.
  • Mejorar el aislamiento térmico. Este es uno de los puntos de mayor importancia porque un mal aislamiento hace que la temperatura del interior de las oficinas se disipe rápidamente, y también que se produzcan intercambios de frío y calor entre el exterior y la propia oficina.
    • En primer lugar se debe revisar la envolvente del edificio para asegurar que no existan grietas por las que pueda disiparse el calor o el frío del interior.
    • Las ventanas son otro de los elementos por los que se producen mayores intercambios de temperatura, especialmente en aquellos lugares con temperaturas extremas. Por este motivo es recomendable sustituir tanto las hojas de las ventanas como los marcos de las mismas por ventanas con doble acristalamiento y marcos con rotura del puente térmico, lo que evitará en gran medida los intercambios de temperatura.
    • Puertas. La instalación de puertas automáticas en los edificios de oficinas son una de las mejores soluciones a la hora de evitar tanto la pérdida de frigorías, como un elevado consumo energético. Las puertas automáticas Manusa, gracias a su elevado grado de estanqueidad y a su rápido sistema de apertura y cierre, impiden las filtraciones y los intercambios de temperatura entre el interior y el exterior. Además, al abrirse sólo cuando es necesario, evitan las fluctuaciones de temperatura en el interior, manteniendo una temperatura constante y evitando por tanto que los equipos de aire acondicionado tengan que trabajar en exceso.

Los edificios del futuro, los “Passivhaus”

Un edificio “Passivhaus” o casa pasiva (término que proviene del alemán), tiene un consumo energético prácticamente nulo ya que puede reducir hasta en un 75% la demanda energética mediante el uso y el aprovechamiento de los recursos existentes, gracias a un gran aislamiento térmico. Además, la poca energía que pueda hacer falta para el funcionamiento de estos edificios proviene de fuentes renovables, por eso este tipo de edificación es conocida también como de “consumo nulo”, y es considerada como futuro de la edificación.

En Sollana (Valencia) se puede encontrar un claro ejemplo de este modelo de edificación. La clave de la eficiencia energética de este edificio de oficinas se encuentra en el sistema de refrigeración nocturna: un sistema de ventilación mecánica coge el aire procedente del exterior y lo filtra para purificarlo. El resultado se refleja tanto en la calidad del aire que respiran los trabajadores, como en la temperatura constante del interior del edificio.

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