La inminente llegada del verano va ligada intrínsecamente a los aparatos de aire acondicionado y climatizadores, lo que significa que miles de oficinas van a hacer un mayor uso de la energía eléctrica. Es por tanto fundamental que este consumo se haga de una manera responsable y efectiva para evitar malgastar frigorías y que la factura de la luz se vea incrementada más de lo necesario.

Lo primero a tener en cuenta al hablar de oficinas eficientes, es que no es necesario disminuir el confort para alcanzar la eficiencia deseada, es más, se puede alcanzar el equilibrio entre consumo y confort adoptando medidas simples pero eficaces.

Una de las primeras y principales medidas a adoptar es la concerniente al aislamiento. A través de puertas y ventanas tienen lugar intercambios de temperatura y filtraciones, por lo que es básico reducir al máximo todas ellas. En cuanto a las ventanas, se ha de optar por cristal aislante o Climalit, ya que en verano éstas evitarán que los rayos solares penetren más allá de lo necesario y que se recalienten, haciendo que sea mucho mayor la sensación térmica de la oficina. Además de disipar parte del calor, este tipo de ventanas aíslan también del ruido exterior, por lo que no sólo se incrementa el confort a nivel térmico, también se incrementa a nivel acústico. Las puertas  son otro de los factores que hacen que se disipe la temperatura del interior de las oficinas; esto es debido a que en numerosas ocasiones debido a descuidos se dejan abiertas o entreabiertas más tiempo de lo estrictamente necesario, y en muchas ocasiones tampoco encajan del todo bien en su propio marco, por lo que pueden existir ranuras por las que se pierda temperatura. Para impedir que se produzcan dichas pérdidas, es aconsejable optar por puertas automáticas tanto en entradas principales como para sectorizaciones interiores, ya que éstas están preparadas tanto para aislar, cómo para evitar los posibles descuidos de dejarlas abiertas. Las puertas automáticas además cumplen con la normativa vigente de accesibilidad universal, facilitando así el paso de cualquier persona sea cual sea su condición física.

El uso de toldos, cortinas u otros sistemas que protejan de la radiación solar ayuda a reducir la temperatura dentro de la oficina, y por tanto del consumo eléctrico.

Otra de las medidas en las que se ha de hacer hincapié es la concerniente a la ventilación natural. Mediante el uso de corrientes naturales se puede disminuir el uso de aparatos eléctricos, mientras se incrementa el confort de los trabajadores, ya que las personas se sienten más cómodas en entornos con ventilación natural.

En cuanto a la temperatura media del aire acondicionado en verano, a pesar de la controversia que puede generar, ésta se ha establecido en 26ºC, y es que, teniendo en cuenta que los trabajadores llevan menos ropa per se, no es necesario bajar más la temperatura del termostato para alcanzar la temperatura óptima. Además, se ha de tener en cuenta que la variación de un solo grado en la temperatura, puede suponer un ahorro o un gasto de entre un 6 y un 10% en la factura eléctrica.

Si a estas medidas le sumamos el aprovechamiento de la luz natural, el uso de sistemas de alumbrado de bajo consumo (LED por ejemplo), e inculcamos a los trabajadores la importancia de no olvidar luces encendidas o ventanas abiertas, por ejemplo, podremos hablar de oficinas eficientes, confortables y respetuosas con el medio ambiente.

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