La preocupación y el respeto por el medio ambiente cada vez tienen más peso en la sociedad actual, de ahí que se busquen nuevas alternativas para que la actividad diaria de las empresas, fábricas e incluso los hogares provoquen los menores daños posibles a nuestro ecosistema y a los ciudadanos.

Según datos recientes de la Guía de Ahorro y Eficiencia Energética en Oficinas, los edificios suponen hasta el 40% del consumo energético mundial, una cifra muy elevada y a la que se le tiene que prestar especial atención si se desea reducir la contaminación y los niveles de CO2 de la atmósfera.

Derivado de este gran consumo energético surge un nuevo modelo de oficinas, las oficinas ecológicas o Eco-Friendly.

¿En qué consiste una oficina Eco-Friendly?

Algunos de los cambios que las oficinas Eco-Friendly han llevado a cabo:

  • Realizar una auditoría energética. Es necesario conocer en detalle el consumo energético y las deficiencias que puedan existir tanto en el propio edificio como en los equipos y sistemas de iluminación. Muchos edificios sufren grandes pérdidas de temperatura que se producen por puertas, ventanas o la propia envolvente. Si se conoce el origen de estas filtraciones se pueden tomar medidas como: sustituir las puertas convencionales por puertas automáticas (especialmente en la entrada del edificio); sustituir las ventanas existentes por otras con doble acristalamiento y rotura del puente térmico; reparar la envolvente del edificio en caso de que existan grietas o mejorar la misma con materiales aislantes.

 

  • Reciclaje. Las oficinas de todo el mundo consumen millones de toneladas de papel al año. Se estima que por cada tonelada de papel que se recicla, se evita la tala de unos 24 árboles. Si además de esta medida, los edificios se construyen de acuerdo con los estándares de “edificación-verde”, el día que su vida útil llegue a su fin, sus componentes podrán ser reciclados y/o utilizados para reducir los deshechos y la contaminación.

 

  • Además de reciclar el papel que se utilice, es conveniente trabajar siempre que sea posible a través de la red. El uso de e-mails o el almacenamiento de datos en “la nube” hace que se ahorre en tinta, electricidad y papel.

 

  • Cambio de las luminarias tradicionales por LED. Uno de los mayores gastos de las oficinas proviene precisamente del uso de la luz artificial. Se estima que las bombillas tradicionales tienen una vida útil de unas 1.000 horas y su consumo eléctrico puede llegar a ser hasta un 70% superior al de las bombillas de tipo LED; además la vida útil de las luminarias LED es de unas 30.000 horas, por lo que se amortizan en un periodo de tiempo muy corto.

 

  • Hacer mayor uso de la luz natural en invierno e instalar toldos, persianas y cortinas para aislar el interior del edificio en verano.

 

  • Ventilación cruzada. Abrir ventanas opuestas para que haya corrientes de aire naturales dentro de la oficina. Esta medida no sólo va a suponer un ahorro en términos energéticos, también va a mejorar la salud y el bienestar de los usuarios de las instalaciones.

 

  • Sustituir los equipos de aire acondicionado, climatización, ordenadores, impresoras, etc., por equipos más eficientes. Actualmente los equipos con etiqueta energética de tipo A+ garantizan un menor consumo, y si además se cumple con las revisiones periódicas que propone el fabricante, no sólo se alargará su vida útil, sino que se reducirá el consumo energético.

 

  • Ajustar la temperatura del termostato según la época del año. La variación de un solo grado en los equipos de aire acondicionado supone un gasto de hasta un 8% en la factura eléctrica. La temperatura en el interior de las oficinas debería estar en torno a los 21ºC en invierno y a los 26ºC en verano.

 

  • Evitar dejar los equipos en stand-by. El costo adicional depende de la cantidad de aparatos que se dejen en suspensión, pero se estima que este gasto puede suponer hasta un 10% en cada factura.

 

  • Utilizar productos que no dañen el medio ambiente para limpiar la oficina. Los productos de limpieza son nocivos para el ecosistema ya que contaminan los acuíferos de la zona, pero además resultan perjudiciales para la salud del ser humano debido a la elevada cantidad de sustancias químicas volátiles que contienen.

Por otra parte, los trabajadores también pueden ayudar a que las oficinas sean más sostenibles y verdes llevando su propia taza y evitando así hacer uso de vasos desechables, o yendo a la oficina en transporte público, en bicicleta, compartiendo su vehículo, o haciendo uso de utilitarios híbridos o eléctricos.

No siempre es necesario realizar grandes inversiones para que haya cambios significativos, mediante pequeños gestos los edificios de oficinas pueden reducir el consumo de energía, la emisión de partículas nocivas y el uso de materias primas.

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