Cada día en el mundo millones de oficinas abren sus puertas a trabajadores y clientes, lo que conlleva un enorme gasto energético si tenemos en cuenta la cantidad de equipos electrónicos, sistemas de refrigeración, ascensores o sistemas de iluminación que  utilizan para llevar a cabo sus funciones.

Uno de los elementos que mayor gasto energético desempeñan es el derivado de la climatización de edificios y oficinas, ya que normalmente no se llevan a cabo estudios energéticos para saber, entre otras, las necesidades reales de climatización que pueda tener una empresa o negocio, aunque quede patente que el uso  eficiente de la energía puede suponer un ahorro de entre un  5 y un 25%.

¿Qué medidas pueden adoptar las oficinas para reducir su gasto energético y ser así más sostenibles?

El aislamiento es uno de los puntos que más se descuidan, y sin embargo es una de las premisas principales a la hora de alcanzar la eficiencia energética. Mejorando el aislamiento del edificio podemos recortar hasta en un 30% las necesidades de refrigeración y calefacción.

En primer lugar, se han de realizar mejoras estructurales, es decir, se deben aislar paredes, suelos y fachada del edificio. Además, se han de reducir las filtraciones derivadas de puertas y ventanas principalmente. Para evitar estas pérdidas de temperatura lo ideal sería optar por puertas automáticas, que se abran únicamente en el momento en que sea necesario, manteniéndose cerradas mientras no haya paso de personas. Las ventanas por su parte, deberían contar con un doble acristalamiento. Ambas medidas proporcionarán aislamiento térmico y acústico, además de incrementar el confort y reducir la factura eléctrica.

La climatización es clave para conseguir un aumento en la productividad de los trabajadores y el ahorro energético esperado. Además de vigilar la ventilación interior y los niveles de CO2, se deberá tener un control de la temperatura, la cual deberá oscilar entre 21 y 23ºC, dependiendo de la época del año. El sistema de climatización deberá adecuarse a las características del edificio, proporcionando un ambiente de trabajo óptimo en el cual los trabajadores serán más eficientes y el consumo energético menor. Si por el contrario estos estándares se modifican, se incurrirá en mayores gastos de todo tipo. Dentro de este apartado es imprescindible invertir en equipos que sean eficientes y realizarles las pertinentes revisiones para que su funcionamiento no se vea alterado.

La iluminación juega también un papel de gran importancia a la hora de alcanzar la sostenibilidad energética. Además de instalar equipos eficientes y cumplir con la limpieza y el mantenimiento dictado por el fabricante, sería aconsejable la instalación de células fotosensibles, detectores de presencia o interruptores horarios, sin olvidar que se deberá aprovechar al máximo la luz solar para evitar el uso de la luz artificial.

Como se puede observar, gracias al compromiso de la administración, a la enseñanza de hábitos de consumo saludables y al uso de las nuevas tecnologías y energías renovables, las empresas están concienciándose en la reducción del consumo energético, poco a poco se conseguirá un entorno de trabajo más limpio, sostenible y eficiente.