Las entidades bancarias son altamente susceptibles de sufrir atracos, por lo que se debe poner un énfasis especial a la hora de proteger tanto sus activos como a clientes y trabajadores. Las medidas de seguridad en los bancos deben ser extremadamente elevadas, por lo que uno de los principales medios para evitar posibles hurtos es el de mejorar y asegurar los accesos a los mismos.

El Ministerio del Interior del Gobierno de España detalla una serie de medidas que deben ser adoptadas por todos los bancos y cajas con la finalidad de afianzar la seguridad en los mismos, medidas enumeradas en el artículo 112 del Real Decreto 2364/1994, en el cual se aprueba el Reglamento de Seguridad Privada. Las medidas que se incluyen son las siguientes:

  • Disponer de equipos de grabación para obtener las imágenes de los autores del delito y poder identificarlos.
  • Pulsadores y/o cualquier otro dispositivo que permita activar fácilmente las alarmas.
  • Dispositivos electrónicos que permitan detectar el ataque a aquellos lugares donde se custodien los efectivos.
  • Las cajas fuertes deben cumplir con los niveles de resistencia establecidos, además de contar con dispositivos de bloqueo y apertura automática retardada.
  • Control individualizado al acceso a la oficina que permita el bloqueo de las puertas en caso de ser necesario, pero que a su vez facilite el desbloqueo en caso de tener que evacuar la oficina.
  • Las medidas de seguridad deben quedar correctamente señalizadas mediante carteles o cualquier otro formato.

Dada la importancia de la seguridad en este tipo de entidades, el acceso a las mismas debe de cumplir con una serie de estándares con el fin de minimizar el riesgo de atracos y actos vandálicos.

Las puertas de las entidades bancarias tienen que contar con un sistema antibalas y antiefracción correctamente certificado, ofreciendo protección contra el vandalismo, la intrusión o el suicidio entre otros. Estas puertas tienen que permitir y facilitar la visión y el aislamiento de los cajeros del resto de la oficina o sucursal, lo que incrementa de forma notoria la seguridad de los activos y de los propios trabajadores.

Además de ello, los vidrios de seguridad, tienen que obedecer a las normas fijadas por la Comunidad Europea, cumpliendo así con los criterios de grosor y comportamiento frente diversos impactos o agresiones.

Derivado de esta necesidad encontramos los denominados vidrios anti-agresión, los cuales son capaces de soportar ataques intencionados, robo, agresión personal o vandalismo. Debe quedar claro en todo momento que no existen puertas acristaladas que eviten el robo en sí, pero sí ayudan a retrasar la acción, cosa que unida a los sistemas de alarma instalados en las sucursales va a permitir que las fuerzas de seguridad puedan intervenir antes de que se produzca el hurto.

Manusa garantiza la seguridad de sus clientes, ofreciendo dentro de su amplia gama de puertas automáticas puertas de seguridad para entradas de oficinas bancarias, entre las cuales destacan proyectos como las puertas instaladas en entidades como Bankia, Banc Sabadell o Abanca.