Los centros comerciales precisan de enormes cantidades de energía para mantener su actividad diaria, especialmente en lo que a climatización se refiere. Y es que los centros comerciales destinan gran parte de sus ingresos a intentar mantener unas condiciones óptimas de temperatura tanto para sus clientes como para los trabajadores.

En las superficies comerciales el concepto de confort climático es diferente a otro tipo de edificios (residenciales, de oficinas, etc.) debido especialmente a la gran afluencia diaria de público. En los centros comerciales los aparatos de aire acondicionado o climatización se sitúan en la parte superior de los mismos, evitando así las corrientes de aire y afectando en la menor medida posible al bienestar de los clientes. Por otra parte, gracias a su ubicación se evita que los equipos de refrigeración y calefacción entorpezcan el libre paso de las personas, ganando metros cuadrados de superficie útil.

Pero mantener este confort no es tarea simple, y es que en estos lugares se producen grandes intercambios de temperatura entre el interior y el exterior debido especialmente a la continua entrada y salida de personas de sus instalaciones.

¿Cómo minimizar el impacto de estos intercambios energéticos?

El aislamiento del centro comercial uno de los factores clave a la hora de conseguir una correcta climatización. Para alcanzar dicho aislamiento es necesario reparar grietas y fisuras de fachadas y azoteas. En el caso de que el edificio cuente con cámaras de aire, se puede aumentar el nivel de aislamiento insuflándoles materiales aislantes como el poliuretano o lanas minerales.

Pero sin duda alguna, uno de los puntos dónde mayores pérdidas energéticas se registran es a través de los accesos a los centros comerciales. Las puertas de acceso a estas grandes superficies se abren y cierran un sinfín de ocasiones a lo largo del día, por lo que contar con un sistema que minimice el impacto energético derivado de su uso es algo esencial.

En este caso la mejor opción es la relativa a la instalación de puertas automáticas. Gracias al uso de este tipo de puertas se van a evitar en gran medida los intercambios de temperatura, así como el sobrecosto energético derivado de dicho intercambio, ya que las puertas automáticas  aumentan el aislamiento de las instalaciones gracias a su rápido sistema de apertura y cierre.

Las puertas automáticas son de gran utilidad, especialmente en lo referente a accesibilidad, pues permiten el libre paso de los clientes sea cual sea su condición física o mental. Las personas con movilidad reducida, por ejemplo, no precisan realizar ningún esfuerzo extra gracias a este tipo de puertas. Además, las puertas automáticas con mecanismo antipánico integral son perfectas para lugares como los centros comerciales, ya que en caso de necesidad pueden abatirse completamente para garantizar una correcta evacuación, sin tener para ello que renunciar a su funcionalidad o estética.

Mantener un equilibrio entre confort y gasto energético es posible, pero se ha de prestar atención a aquellos elementos que requieren ser cambiados o modificados con finalidad de alcanzar dichos objetivos.