En la actualidad el consumo de combustibles fósiles asciende hasta el 80% del total según datos de la International Energy Agency (Agencia Internacional de la Energía), dato preocupante debido a que se trata de un producto de carácter limitado y altamente contaminante, causante de los gases de efecto invernadero, que a su vez influyen en el cambio climático.

Los aeropuertos son uno de los puntos en los que se ha de poner especial énfasis a la hora de conseguir ahorro energético, ya que permanecen abiertos y en pleno funcionamiento 24 horas al día durante los 365 días del año, generando un enorme consumo de los recursos disponibles.

A pesar de este dispendio energético, los aeropuertos también pueden ser sostenibles, y el aeropuerto de la isla Baltra en el archipiélago de las Galápagos es ejemplo de ello. Debido a que el ecosistema del Parque Nacional de las Islas Galápagos se encontraba en serio peligro, se han implantado una serie de medidas para minimizar los daños derivados de su actividad, consiguiendo así la certificación LEED oro, consagrándose como el primer aeropuerto íntegramente ecológico del mundo.

Este aeropuerto consume hasta un 60% menos que cualquier otro gracias al aprovechamiento de las condiciones climáticas de la isla y al uso de energías renovables:

  • Para evitar contaminar la isla, las piezas necesarias para la construcción del aeropuerto fueron construidas en el continente y ensambladas in-situ. Se minimizó el uso de maquinaria pesada, así como el de elementos químicos en la mezcla de hormigón y cemento.
  • El tejado del aeropuerto dispone de sistemas de recogida de agua pluvial para hacer uso de ella tanto en los inodoros del recinto como en las labores de limpieza del mismo. En las inmediaciones del aeropuerto se han instalado plantas desalinizadoras para cubrir el resto de necesidades de agua dulce.
  • Los techos del aeropuerto cuentan con más de 1300 m2 de placas solares que producen hasta un 15% de la energía total necesaria para mantener estas instalaciones.
  • La ventilación natural del aeropuerto hace que el uso de los sistemas de aire acondicionado se vea reducido al mínimo.
  • Se han creado también normas especiales para evitar el aterrizaje de aviones que no estén catalogados por la Organización de aviación Civil Internacional como “Etapa 3”, es decir, aquellos aviones que deseen tomar pista en la isla de Baltra deberán presentar 5 veces menor contaminación acústica que los convencionales.

Los aeropuertos de Düsseldorf y Múnich, Alemania, cuentan con paneles solares, los cuales proporcionan miles de vatios por hora, reduciendo así el consumo energético proveniente de energías convencionales.

Por su parte, el Aeropuerto Nacional de Denver en Estados Unidos genera al cabo del año, gracias al uso de los paneles solares, el 6% de la demanda energética del aeródromo.

Afortunadamente son muchos los aeropuertos preocupados por la sostenibilidad. Barajas, JFK, Fiumicino o el de Toronto, entre otros, utilizan la cogeneración (obtención de energía eléctrica a partir de fuentes renovables), lo que se traduce en un ahorro energético importante, así como también en ayuda para el medio ambiente.