Los viajes en avión son, a día de hoy, algo bastante común y estandarizado. Son millones las personas que vuelan a diario, ya sea por negocios o para pasar sus vacaciones junto a familia y amigos. Este vaivén de pasajeros convierte a los aeropuertos en lugares muy activos. Por eso, a la hora de diseñarlos, es fundamental dar prioridad a las entradas y salidas de sus instalaciones. Las puertas automáticas ofrecen una solución ideal, proporcionando un sinfín de ventajas tanto a la empresas que gestionan el espacio como a los usuarios.

Una de las ventajas más importantes sería el hecho de que las puertas automáticas ayudan a mejorar el tráfico peatonal tanto de entrada como de salida. Teniendo en cuenta la cantidad de gente que utiliza los aeropuertos todos los días, sus puertas son objeto de sufrir posibles atascos. La instalación de puertas automáticas reduce significativamente este problema, y evita frustraciones a los pasajeros en el inicio de su viaje.

Otra ventaja es la comodidad de acceso tanto para empleados como para pasajeros. Los usuarios de los aeropuertos suelen transportar equipaje pesado, equipaje de mano o hacer uso de carros de equipaje de un tamaño considerable. El uso de puertas manuales complicaría mucho la experiencia de moverse por las instalaciones. Las puertas automáticas hacen que sea mucho más fácil para todos caminar de un lugar a otro.

No podemos olvidar a los viajeros con movilidad reducida o con discapacidad. Las personas que utilizan sillas de ruedas o andadores suelen tener dificultades para abrir las puertas convencionales y moverse por espacios concurridos. El uso de puertas automáticas les ayudará a moverse de una forma más independiente y fluida por las instalaciones.

Por otro lado, y al igual que ocurre con la mayoría de las empresas, los aeropuertos buscan formas de economizar costes operativos. El uso de automatismo pueden resultar de gran ayuda en este propósito. El uso continuo de los accesos hace que la temperatura del interior pueda variar constantemente, con el gasto económico que ello supone. Afortunadamente, los sensores de movimiento de las puertas automáticas hacen que estas sólo se abran cuando es necesario. De esta forma, no solo se ahorra dinero, sino que se es consecuente con el medioambiente.

Todo lo anterior tiene que ver con ventajas funcionales. Pero también existen otro tipo de ventajas que tienen que ver más con el diseño y la apariencia. Y es que las puertas automáticas pueden aportar un toque elegante y contemporáneo a los espacios públicos. Cuando la gente llega a un aeropuerto, tienen que tener un sentimiento de confianza, y la sensación de estar volando desde un lugar seguro y que ofrece un servicio excepcional a sus clientes.

En general, las puertas automáticas son la opción perfecta para todo tipo de aeropuertos. Sus innumerables ventajas harán la vida más fácil tanto a pasajeros como a los empleados. Manusa ofrece todo tipo de opciones, siempre teniendo en cuenta las necesidades de cada cliente. Desde el proceso de fabricación, pasando por la instalación y el mantenimiento, nada se deja al azar.