Orientar los medios de transporte a las Personas con Movilidad Reducida (PMR) se ha vuelto un requisito fundamental en la sociedad actual, sociedad que trata de democratizar el transporte y que éste pase a ser parte fundamental y un derecho de todas y cada una de las personas, independientemente de su estado físico o mental.

Las Naciones Unidas han establecido el Objetivo de Desarrollo Sostenible (ODS), cuya finalidad principal es la de propiciar en las ciudades el conocido como transporte inclusivo, un transporte sostenible, seguro y accesible a todos los públicos.

Según el Informe de Transporte de la Comisión Económica y Social elaborado por las Naciones Unidas, en el año 2030 habrá más de 5.000 millones de personas residiendo en grandes urbes, de ahí que el transporte cobre una mayor importancia en estas áreas, convirtiéndose en un derecho básico de todas las personas.

El concepto de “democratización del transporte” no hace referencia únicamente al transporte en sí, sino que engloba a toda la infraestructura relacionada con el mismo; una infraestructura eliminadora de barreras y que permita por tanto la plena movilidad de todas las personas, desde viandantes, hasta los usuarios del transporte público o privado.

Cómo enfocar la democratización del transporte público

Muchas ciudades están adaptando sus infraestructuras y medios de transporte a las personas con problemas de movilidad mediante la inclusión de medidas tan importantes como necesarias:

  • Adaptación de la vía urbana y eliminación de barreras arquitectónicas. Rampas de acceso para usuarios con silla de ruedas, avisos acústicos y táctiles para personas con problemas de visión, señales visuales para aquellos con problemas auditivos, e incluso información relevante gracias al uso de aplicaciones móviles, ayudan a que todos los usuarios puedan circular libremente y de forma segura por las grandes ciudades.
  • Adaptación de los accesos en estaciones y medios de transporte. Para que el transporte pueda ser considerado como universal, el primer requisito que se tiene que garantizar es la facilidad de acceso. Estaciones de tren, paradas y dársenas de autobús, puertos marítimos o aeropuertos tienen que asegurar que cualquier usuario va a poder acceder libremente a sus instalaciones:
  • Las puertas automáticas son un claro elemento democratizador ya que permiten el libre paso de cualquier persona sin necesidad de realizar un esfuerzo extra. Las puertas automáticas, además de facilitar el flujo de pasajeros gracias a su apertura automática y a su gran ancho de paso, son clave en cuanto a la sostenibilidad, ya que ahorran grandes cantidades de energía.

Manusa, con más de 50 años de experiencia en el sector cuenta con diversas soluciones y sistemas de control. Como ejemplo cabe destacar las puertas automáticas de andén para estaciones de metro y tren, las puertas automáticas BRT para estaciones de autobús, o los pasillos antirretorno Toran para aeropuertos. Si bien es cierto que estas puertas o pasillos tienen como principal misión la seguridad, también ayudan a las personas con problemas de movilidad o con algún tipo de minusvalía gracias a su apertura automática y a que se les puede instalar cualquier sistema de aviso acústico o visual.

  • Facilidad de acceso a los medios de transporte. Uno de los grandes hándicaps con los que han de lidiar las personas con problemas de movilidad es el de los accesos al transporte, es por ello que se torna totalmente necesario instalar rampas y plataformas de acceso para facilitar la entrada a autobuses o convoyes, así como para eliminar el espacio que suele quedar entre la dársena o la estación y el tren o autobús. Los ascensores también son elementos fundamentales en la eliminación de barreras arquitectónicas, especialmente en las estaciones de tren y metro.
  • Espacios destinados a PMR. Otra de las medidas necesarias en la accesibilidad universal pasa por incrementar los espacios destinados a las PMR. Uno de los casos más exitosos de esta democratización de los medios de transporte se encuentra en la ciudad de Auckland, Nueva Zelanda. Auckland ha incrementado tanto los espacios destinados para las sillas de ruedas como los asientos destinados a ancianos y personas con alguna discapacidad. Esta ciudad neozelandesa cuenta además con autobuses diseñados específicamente para albergar varias sillas de ruedas y así poder trasladar cómodamente a estos usuarios. El transporte de Auckland también está adaptado a personas con problemas auditivos y visuales gracias a las señales acústicas o a la transmisión en tiempo real de información en braille.

La movilidad es un derecho fundamental del ser humano, una ciudad accesible es sinónimo de un entorno amigable, confortable y seguro, en el que la calidad de vida de los todos ciudadanos se ve incrementada de manera exponencial. Gracias a la tecnología los servicios pueden ser utilizados libremente por todas las personas, quedando patente que la democratización del transporte beneficia al conjunto de la sociedad.

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