La tecnología hace más fácil la vida a aquellas personas que presentan algún tipo de minusvalía, si se pone al servicio del ciudadano para que actividades supuestamente simples como puedan ser el viajar en tren, autobús o tranvía no supongan un conflicto para ellas.

La conocida como accesibilidad universal debería ser un derecho intrínseco a cualquier persona, independientemente de su condición física o mental, pero para poder alcanzar este supuesto, los organismos públicos y las empresas implicadas deben colaborar y llevar a cabo una inversión tanto tecnológica como material.

Cuando se habla de accesibilidad universal no se hace referencia únicamente al propio acceso al medio de transporte, sino al proceso completo, es decir, la accesibilidad tiene que empezar desde el momento en que el cliente decide comprar el billete, ya sea on-line o in-situ, hasta que éste llega a su destino, de ahí la gran importancia de las nuevas tecnologías en este campo.

Para que una ciudad sea considerada accesible, en lo que al transporte se refiere, debe cuidar aspectos tales como: altura de las aceras, colocación de rampas, autobuses accesibles, semáforos con señales sonoras, andenes accesibles, estaciones de metro y tren con ascensores correctamente homologados, taxis accesibles, lectura en braille, fácil uso y acceso de la información mediante aplicaciones móviles, etc. Cuanto más desarrollados estén estos accesos, mayor volumen de visitas tendrá la ciudad, además de mejorar de manera más que notoria la calidad de vida de sus habitantes, ya que cualquier ciudadano o visitante podrá beneficiarse de ellas y gozará de plena libertad para desenvolverse con soltura sin necesidad de ayuda adicional.

En el portal de Discapnet, web destinada a informar y ayudar a las personas que sufren algún tipo de discapacidad, es posible encontrar información relevante y concerniente al transporte público en diversas ciudades españolas (metro, metro ligero, autobuses y taxis).

En ciudades como Madrid, por ejemplo, el porcentaje de líneas de autobús urbanas adaptadas a las PMR (personas con movilidad reducida) actualmente ronda el 90%. Estas líneas cuentan con rampas de acceso correctamente homologadas, pulsadores de solicitud de parada accesibles, avisadores acústicos y luminosos tanto en las paradas como en las puertas de entrada, para facilitar la información a personas con ceguera, marquesinas con información en braille, así como espacios en su interior destinados a aquellos usuarios que necesiten hacer uso de una silla de ruedas.

En lo que respecta al metro, los accesos en Madrid están altamente adaptados para personas con diversos tipos de discapacidad:

En las estaciones se han habilitado las zonas de validación de billetes y dispuesto a la altura de las PMR, de modo que no les suponga ningún problema el picar sus billetes y acceder posteriormente al metro. Los andenes disponen de un espacio reservado para ellos que coincide con el vagón adaptado y accesible, que cuenta con una rampa de acceso y se encuentra ubicado en la cabecera del convoy para que el conductor pueda verlos; además, dentro del mismo vagón hay un espacio destinado para las sillas de ruedas.

Tanto dentro de los convoyes como en los andenes existen paneles luminosos que indican del tiempo entre trenes, de la próxima parada, si van con retraso, etc.

Asimismo, las estaciones disponen de ascensores con acceso desde la calle y con las botoneras escritas en braille.

En lo referente al metro ligero (tranvía), los accesos en la red madrileña también están correctamente implementados para ayudar a las personas con problemas de movilidad. En el caso de las personas con deficiencias visuales, existe un sistema de megafonía que indica los pasos a seguir para adquirir el billete, además de contar con las indicaciones pertinentes en braille. Las zonas donde se pueden adquirir los billetes están señalizadas con unas alfombras en relieve para indicar su situación respecto al andén. El acceso a las estaciones está dotado de rampas con barandillas para facilitar el acceso, y el espacio entre el convoy y el andén se ha reducido a tan sólo 5 cm para evitar caídas fortuitas de las personas con ceguera, o problemas de acceso de los usuarios con silla de ruedas.

Además de estas mejoras, gracias al uso de las nuevas tecnologías, se facilita un poco más la vida a las personas que sufren algún tipo de discapacidad, por ejemplo, la ONCE cuenta con una app propia, conocida como ONCE CIDAT Metro, que ofrece todo tipo de información sobre las redes de metro de España.

Facilitar la vida, y en este caso el transporte, a aquéllos que ven mermadas sus capacidades físicas o psicológicas, tiene que convertirse en algo prioritario para el resto de la sociedad, especialmente si se quiere alcanzar verdaderamente el estandarte de sociedad justa e igualitaria, y afortunadamente contamos con las nuevas tecnologías para lograr la consecución de estos objetivos.