La creciente preocupación por el medio ambiente hace que se busquen nuevas alternativas a los modelos de construcción convencionales. Esto ocurre especialmente en grandes ciudades, donde el asfalto y el hormigón dejan pocos espacios para las zonas verdes, vitales para contrarrestar la polución derivada de las emisiones de CO2 provenientes de fábricas, vehículos y de la actividad de los propios edificios.

Como resultado de esta preocupación por la salud del medio ambiente y de las personas que en él habitan nacen los bosques o jardines verticales que se están convirtiendo en un verdadero fenómeno urbanístico, un nuevo modelo de construcción urbana sostenible.

¿Qué son los jardines verticales?

Aunque fue el botánico francés Patrick Blanc el inventor de los jardines verticales, la construcción vertical de jardines en edificios fue implantada por primera vez por el arquitecto italiano Stefano Boeri en el año 2014. Este tipo de construcción no es otra cosa que grandes rascacielos cubiertos por completo de todo tipo de vegetación, desde plantas y flores hasta árboles, vegetación que ayuda a filtrar el aire, a reducir el ruido procedente del exterior, y a mantener temperaturas constantes dentro de las instalaciones, generando oxígeno e hidrógeno, y dando cobijo a diversas especies de animales e insectos que a su vez ayudan a mantener dicha vegetación.

Estos rascacielos pueden incorporar la misma cantidad de vegetación que una hectárea de bosque o jardín natural, o lo que es lo mismo: un edificio de 100 metros de altura, recubierto completamente por una espesa capa de vegetación, es capaz de generar aproximadamente 60 kilogramos de oxígeno al día. Además de estos datos, los jardines verticales contribuyen a la conservación de los ecosistemas locales y a la mejora de la calidad del aire, reduciendo los niveles de contaminación.

Aunque este nuevo modelo de edificación sostenible aún se encuentra en una fase muy incipiente, se pueden encontrar varios rascacielos con jardines verticales en países como Suiza, Italia o China, y la intención es la de conseguir que en un futuro este modelo sostenible  forme parte intrínseca de las grandes urbes.

Edificios con jardines verticales

  • Bosque vertical de Milán, Italia. Obra de Stefano Boeri es uno de los primeros edificios sostenibles de estas características, y abarca una superficie de bosque de aproximadamente 7.000 metros cuadrados. Esta selva vertical cuenta con unos 900 árboles y con más de 2.000 plantas de diferentes variedades, que han sido cuidadosamente repartidas a lo largo de su fachada teniendo en cuenta la orientación del edificio respecto al sol. La vegetación del edificio ayuda a capturar las partículas de polvo y de CO2, algo muy necesario ya que Milán es una de las ciudades europeas con mayor índice de contaminación. Además de ayudar en la reducción de los agentes contaminantes, las plantas aíslan térmicamente el edificio, reduciendo así el uso de aparatos de climatización.
  • Bosques verticales de Nanjing, China. Es el último proyecto de Stefano Boeri y se inaugurará el próximo 2018. Al igual que su homólogo de Milán, este edificio estará formado por dos grandes torres totalmente cubiertas de vegetación que ayudará a mitigar la contaminación que sufre esta urbe. El edificio contará con 1.110 árboles y 2.500 plantas que abarcarán una superficie de 6.000 metros cuadrados, que absorberán hasta 25 toneladas de CO2 al año, y generarán unos 60 kilogramos de oxígeno al día. Este edificio contribuye a la regeneración medioambiental y reduce las emisiones contaminantes y el uso de energía de fuentes no renovables.
  • Santalaia de Bogotá, Colombia. Casi 85.000 plantas forman parte de la fachada de este colosal edificio verde. El Santalaia tiene 42 sectores de riego que se regulan automáticamente dependiendo de la humedad del entorno y de la incidencia solar. El agua sobrante del riego es reciclada, al igual que el agua procedente de la lluvia. Esta gran fachada verde es capaz de producir el oxígeno suficiente para 3.000 personas durante un año, además de que puede eliminar cerca de 2.000 toneladas de gases nocivos, y más de 400 kilogramos de polvo. Al igual que sus homólogos de otros países, este jardín regula la temperatura del edificio, reduciendo el uso de equipos de aire acondicionado y calefacción.

Jardines verticales: una gran solución frente a la contaminación

  • Sirven como agentes aislantes y protectores del edificio ante las condiciones meteorológicas externas.
  • Gracias a su envolvente vegetal se reduce significativamente el consumo energético.
  • Reducen el “efecto de isla de calor” que se produce en las inmediaciones del edificio.
  • Filtran los agentes contaminantes y reducen las emisiones de CO2, mejorando la calidad del aire.
  • Promueven la biodiversidad de plantas y animales autóctonos.
  • Reducen las pérdidas energéticas gracias a su elevado aislamiento.
  • Reciclan y hacen uso de energías renovables.